EL ATRATO DEBE ESTAR DE LUTO
Por Alfredo Vanin (Especial para Citará ). La última vez que nos vimos, hace ya tres años, en Buenaventura, tuve la convicción de que tendríamos poeta para rato. Seguía orgulloso de la gran casa que había heredado en la Calle de las Águilas, en su natal Quibdó, estaba orgulloso de su mujer, y orgulloso del malecón que habían recuperado con la Fundación Beteguma , desde que en una noche de rones y sones cantados por el Brujo y Santacoloma, luego de un paseo por su ciudad, se me ocurrió decirles a él y al Arquitecto Cújar que ese malecón valía la pena rescatarlo, que todas nuestros pueblos se habían apoderado del paisaje sólo con fines pragmáticos. Meses después fui invitado a un recital frente al incesante río Atrato. Toda nuestra amistad había empezado cuando la Alcaldía de Quibdó me invitó a participar e...